El Origen del nombre de "ABELEDA"
 

Sostenía algún visitante que llegaba a la aldea por primera vez que el nombre no estaba escrito correctamente, pues debía de escribirse con V y no con B, y argumentaba que el término significa AVE ALEGRE o CONTENTA (AVE-LEDA). Aparentaba tener razón, pero la tesis no parecía correcta, porque hay muchos pueblos en la provincia de Ourense, que tienen ese nombre, en diferentes zonas; de montaña o de valle, de clima muy frío o templado. Por ello se hace necesario profundizar un poco en el tema, para llegar a esta conclusión: Etimológicamente procede de la palabra gallega ABELEDO, que significa "AVELLANAL" o tierra plantada de AVELLANOS. En gallego existe también los términos ABELEDA y ABELEIRA, para designar el árbol de avellano, o el fruto que produce (avellana). El nombre correctamente escrito, con B procede de ABELEDO, aunque ha adoptado la forma femenina "ABELEDA" y significa "tierra de avellanas". Es indudable que en tiempos más o menos remotos el avellano tuvo mucha importancia en la zona, que comprendía, sin duda, todo el valle, pues en la documentación de la Iglesia figuran tres Parróquias con la denominación de ABELEDA; Santa María de Abeleda, San Paio de Abeleda y Santa Tecla de Abeleda. Se ignora cual fue el motivo de la desaparación de los avellanos, pudieron ser causas naturales, abandono o la intervención directa del hombre para sustituirlos por otras especies más rentables. En los años cincuenta del pasado siglo, aún se veían varios ejemplares solitarios. Había una planta en el camino de Celeirón cerca de la actual bodega cooperativa Ponte da Boga a escasos 100mts de la carretera, otra en la proximidades de la Minicentral en el própio Celeirón. Ambas daban avellanas en todas las temporadas aúnque de escaso tamaño. En la huerta de Don Manolo, en le barrio de A Longra, había uno o más ejemplares plantados alli por orden del dueño. En el barrio de Vilela, actualmente abandonado, se plantaran varias plantas que aún allí permanecen.

 
   
 
   
   

 

 
   
   
   
   
   
      D. Carlos González Costoya. Salir del Artículo